
Señor director:
A raíz de la polémica suscitada por unas palabras mías referidas a la próxima gira de Joaquín Sabina, denominada
Carretera y Top Manta, de la que se hace eco su periódico en la edición de hoy, bajo el título"Ramoncín y Sabina, fuego cruzado", quiero puntualizar lo siguiente: En ningún momento he pretendido arremeter o criticar a Joaquín Sabina, por el que siento una gran admiración como colega de profesión. Y lamento, de corazón, haber podido agraviarle. Con mis palabras relativas a la denominación de su gira, no he aspirado a otra cosa que a llamar la atención de la opinión pública sobre el fenómeno de la piratería, que cada año provoca graves pérdidas al sector y deja un gran número de damnificados: autores, productores, intérpretes, sellos discográficos, etcétera. No olvidemos, además, que la piratería ha provocado de forma directa el cierre de numerosas tiendas de discos en nuestropaís y el fin de centenares de puestos de trabajo. Considero, asimismo, que la piratería, que popularmente se identifica con el top manta, aunque existen otros cauces para perpetrar ese expolio, no debe, en ningún caso, ser motivo de mofa o burla, dada la gravedad de sus efectos para la industria de la cultura en nuestro país. No defiendo una entelequia sino el marco legal en virtud del cual los autores y artistas, de todas las disciplinas, salvaguardamos nuestros derechos. Por último quisiera aclarar a su periodista que alega que, desde que pertenezco a la Junta Directiva y al Consejo de Dirección de la SGAE, no desde hace cinco años como escribe sin ninguna certeza, sino diecisiete, me he reconvertido en "un adalid contra la piratería", que mi lucha a favor de los derechos de los autores me acompaña desde los inicios de mi carrera profesional. Le pido, asimismo, su amparo, a usted que tanto ha defendido desde su diario el derecho a la Libertad de Expresión y ha repudiado toda clase de violencia, tanto física como verbal, para que aconseje a su colaborador y le haga saber que no hay nada mas innoble ni execrable en su profesión que verter mentiras o verdades a medias, porque si bien es cierto que no pude actuar en el festival Viña Rock, no lo es que fuese una mayoría quién lo impidiera, y que argumentar una falsedad tan absurda, e improbable, como que en los albores de mi oficio me dedicase a orinar en el escenario, para justificar que una pandilla de energúmenos, amparados en la multitud, apedrearan a un grupo de músicos que solo estaban allí para hacer su trabajo, es jugar con fuego. Un fuego que podría volverse contra quién lo prende. Finalmente, abusando de su generosidad, déjeme decirle que el sesgo con el que se ha producido ese artículo tiene un fiel reflejo en las fotos que se eligieron para ilustrarlo. Ustedes disponen de muchas imágenes mías desarrollando mi profesión pero han preferido incluir una en la que estoy sentado en el banquillo durante un juicio. Sí, me he sentado en el banquillo y no pocas veces, pero nunca por haber cometido un delito, sino por haber estado en una disputa que nos dio lo que no teníamos: libertad. La que yo tengo para defender lo que creo que es justo y la que tiene su periodista para escribir lo que le parece. Incluso falsedades.
Reciba un cordial saludo
Ramón J. MÁRQUEZ <<
RAMONCÍN>>AUTOR Y CANTANTE
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